17 septiembre 2012

Valores, Piscis y vida en la Tierra

Los valores humanos son de alta
rentabilidad

La pasada semana, después de una comida divertida con unos amigos, hicimos lo que a mi particularmente más me gusta, alargar, sin prisas por delante,  la sobremesa charlando de cosas inmateriales  pero que hacen felices a todos los mortales. En esta ocasión el tema versaba sobre si algo está cambiando en nuestra sociedad, es decir, si los valores como el esfuerzo, el sentido del bien común, la autoexigencia, la paciencia, la austeridad, el sentido de la familia, la ambivalencia de derechos y deberes se comienzan a valorar a causa de la crisis que estamos padeciendo. Llegamos a la conclusión que es totalmente necesario y urgente que se eduque, especialmente a los más jóvenes, en estos valores y que los políticos, maestros, psicólogos, sociólogos, padres de familia,  etc,  los asuman y procuren que sean practicados. También hablamos del consumo respetuoso con el medio ambiente y llegado a este punto me vino a la cabeza como seria la contaminación lumínica que tendría la próxima noche ya que me disponía a observar el cielo en la zona de la constelación de Piscis.

Imagen del siglo XVIII de Piscis
Después que el Sol dejara el cielo visible, vi con pena que la bóveda celeste no era negra pero aun así, entre en mi Catedral del Cielo (Observatorio), quite el preservativo de la máquina del tiempo y la puse en estación. La máquina me dio su Ok y me dispuse a deleitarme con algunas estrellas dobles de la constelación de los dos peces. Según la mitología al encontrarse en un gravísimo peligro Venus y su hijo Cupido se tiraron al agua y se transformaron en los dos peces de la constelación. Para asegurarse que no se perdieran se ataron a una cuerda y desde entonces vemos a madre e hijo unidos por esta cuerda en el cielo.

Constelación de Piscis
Allthesky

Siempre que hablo de Piscis pienso en la estrella con el nombre más largo. Así que apunte el tubo óptico reflector hacia la estrella Turcularis Septentrionalis, una gigante amarilla observable a simple vista y con una luminosidad equivalente a 135 soles. Seguidamente me dispuse a ver por el ocular algunas estrellas dobles que tenía en mi agenda. Empecé con 1 Piscium, una estrella visible con prismáticos y que puede desdoblarse con un 12 x 50. Vi dos puntitos plateados suficientemente separados. Seguí con las dobles 35,38,55,65,100 Piscium, terminando con Zeta Piscium. La 55 Piscium me impresionó por su coloración de oro viejo, la primera y azulada su compañera. Para mí son las mejores dobles de la constelación y las recomiendo a los observadores partidarios de las estrellas dobles, utilizando 125 aumentos como mínimo.
Un planeta extrasolar  tipo saturno gira
en torno a la estrella 54 Piscium. JPL

En la constelación de Los Peces también existen planetas extrasolares alrededor de las estrellas 54 y 109 Piscium. Ambas tienen magnitudes de 5,6 y 6,3 respectivamente, por lo que se pueden observar con pequeños telescopios. Estuve largo tiempo contemplando estas dos estrellas, no por su color, sino porque me dio por pensar si alguno de sus planetas estaba habitado por seres inteligentes y lo hice partiendo de la hipótesis del origen interestelar de la vida en nuestro querido planeta azul.
Núcleo del cometa Hartley 2 con chorros
de gas arrastrando polvo cometário.
NASA




La Tierra se formó hace 4.600 millones de años y desde entonces está siendo bombardeada por una lluvia de granos de polvo interplanetario. De hecho, cada año alcanzan la Tierra unas 3.200 toneladas de este polvo foráneo. El 10% de esta masa corresponde a compuestos orgánicos y cuando la vida surgió en la Tierra, el Sistema Solar era todavía joven y la superficie de nuestro planeta era atormentada por una lluvia especialmente intensa de meteoritos con aminoácidos, que podían haber aportado una masa de hasta 1 millón de toneladas al año.

Joan Oró en su laboratorio de Houston
Crédito: Fundación Oró

Los cometas tampoco son ajenos a estos signos de vida. En el análisis de los cometas Halley por parte de dos sondas y Wild por la sonda Stardust , detectaron que casi la tercera parte era orgánica. Así las cosas, no podemos negar la opción de que la materia orgánica procedente del espacio haya podido estar relacionada con el nacimiento de la vida en la Tierra. Asteroides, cometas, meteoritos y partículas de polvo interestelar, a modo de insectos que vuelan para fecundar las plantas alejadas, pueden haber traído el material necesario para que la vida germinase en la Tierra y en otros muchos planetas de la zona de habitabilidad. El científico catalán Doctor Joan Oró estaba convencido de ello, y yo también. A la sabiduría por la astronomía.


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