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Mostrando entradas con la etiqueta Racimos estelares. Mostrar todas las entradas
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05 enero 2015

¿Habrá alguien aquí en el año 47.774?

Racimo de Hércules (superior derecha),
galaxia espiral junto al racimo y estrella
Eta Hérculis (inferior izda.).
Rogelio Bernal
¡Cuánto nos gusta el racimo compacto de Hércules (mag +5,8)! A veces también nos gusta el de Sagitario (mag +5,1) y el de los Perros de Caza (mag +6,2), pero quizá nos deleitamos más con el de Hércules, ya que viendo sus  patas de araña nos quedamos ensimismados largo tiempo.  Cuando vayamos al hemisferio sur quizá cambiaremos de opinión viendo el de Omega Centauri  (mag +3,7), pero eso hoy por hoy, no nos es posible.

No son buenos tiempos para Hércules, ya que se esconde por el horizonte noroeste a las 17:30 horas (TU), y desde el hemisferio norte aún luce una claridad diurna que lo hace invisible.

El racimo de Hércules está a 22.800 años luz,  es el hogar de unas 500.000 estrellas y la densidad estelar en su centro es unas 500 veces superior a la que tenemos desde la Tierra, por lo que un planeta orbitando una de esas estrellas disfrutaría de un cielo rebosante de puntitos blancos, amarillos, azules y rojos. ¿Os imagináis eso?

Racimo esférico de Hércules al
telescopio. Martin Pugh
Junto el racimo de Hércules, y observando la imagen que presentamos al inicio, puede verse una diminuta galaxia espiral (mag +12,1) que está a 30 millones de años luz de nosotros y en la que  el año 2004 pudo detectarse una supernova.  En la parte inferior izquierda de la imagen se halla la estrella gigante amarilla llamada Eta Hérculis, que con una magnitud aparente de +3,49 puede verse sin dificultad a simple vista. Esta estrella tiene una compañera óptica muy próxima, por lo que no forman un mismo sistema físico, es decir no giran alrededor de un mismo centro de masas.


Para poder ver al gran racimo esférico de Hércules solo necesitaremos unos prismáticos, cielos serenos y luna ausente, aunque únicamente lograremos detectar una manchita algodonosa y redondeada.  Para poder escudriñar sus bordes y poder independizar algunas estrellas de su interior son necesarios telescopios refractores o reflectores a partir de 10 cm de diámetro.

Mensaje enviado al gran racimo
compacto de Hércules
En 1.974 desde el Observatorio de Arecibo (Puerto Rico) se envió un mensaje en forma de ondas de radio hacia algún planeta habitado de alguna estrella de este racimo estelar. La potencia de salida de la emisión fue de 3 billones de vatios y este mensaje lo formaban más de mil bits de información (unos y ceros). Ahora este mensaje lleva 40 años recorridos. Le falta recorrer 22.800-40=22.760 años para llegar al racimo. En caso de que alguien nos conteste, tendremos que esperar otros 22. 800 años para que nos llegue la señal. En total tendremos que esperar 22.800+22.760=45.560 años para que esta señal nos llegue. 



Pero para entonces, es decir para el año 47.774 de nuestra era ¿habrá alguien en nuestro planeta para escuchar la repuesta interestelar? Mucho nos tememos que no. ¿Y por qué no? podréis preguntaros. Pues porque para entonces, tenemos muchas probabilidades de que la lava volcánica terrestre,  los rayos gamma, la caída de una gran piedra cósmica u otros desastres globales humanos hayan acabado con nuestra especie……… y únicamente queden en vida pequeñas cucarachas y hormigas, que más adelante y si las condiciones les son favorables, evolucionen hacia  estados con herencia cultural y se vuelvan inteligentes. Y la vida en la Tierra volverá a empezar, aunque de la señal recibida de Hércules………. ¿pero qué señal?


Tot Astronomia




01 octubre 2014

Racimos abiertos de estrellas

Imagen de amplio campo con los
racimos de las Pléyades y Hiades en
la constelación del Toro 
Según la OMS la adolescencia es un periodo comprendido entre los 10 y 19 años, aunque  algunos psicólogos consideran que la adolescencia abarca hasta los 21 años e incluso algunos autores la han extendido, en algunos estudios recientes, a los 29 años. Los hijos son como los frutos, si los arrancas antes de tiempo se vuelven ácidos, y si los dejas demasiado tiempo, puede ser demasiado tarde. Esto es lo que pasa cuando nuestros hijos están hasta estas adolescencias tardías en la casa paterna. Una de las señales más claras de que el nido está lleno es cuando tanto los padres como los hijos comienzan a sentirse incómodos, el espacio les queda pequeño a todos y la convivencia se vuelve difícil.
Racimo estelar abierto con forma de V
de las Hiades
Esto no pasa con los racimos estelares abiertos, y os explicaremos el porqué, aunque primero vamos a comentar que entendemos por racimos abiertos de estrellas.
Estos racimos son asociaciones estelares en las que sus componentes están ligadas por la gravedad, han tenido un comienzo común y cuya población y distribución permite ver a través de los mismos otros objetos situados detrás.
Racimo abierto de Ptolomeo en El
Escorpión
Existen grupos de estrellas que se observan principalmente en el interior del plano de la Vía Láctea con más estrellas de las que aparecen en los alrededores, pero que no están unidas por la fuerza de gravedad mutua. Sus componentes son independientes y cada uno de ellos sigue un viaje particular por la Galaxia con velocidades y direcciones diferentes. El efecto de perspectiva nos hace ver estrellas que virtualmente se encuentran a distancias muy variables. No son estos, los racimos abiertos propiamente dichos y se les suele considerar asterismos.
M41 en Canis Major, a 4º al sur de Sirio
Esencialmente, los racimos abiertos se encuentran en el disco de las galaxias por lo que la gran mayoría de ellos, salvo los más cercanos, se ubican en la Vía láctea o sus inmediaciones. Están presentes en el cielo por millares, siendo los más destacables “Las 7 Hermanas” o Pléyades y las Hiades, ambos en la constelación del Toro, aunque los dos se hallan a distancias muy distintas a nosotros, lo que da una agradable sensación de profundidad en un Universo aparentemente plano.
El Joyero, un racimo con gran colorido
en la Cruz del Sur
Con el paso de los años las fuerzas gravitatorias de otras estrellas cercanas o la fuerza de marea de la propia Galaxia, acaban dispersando a todos los componentes del grupo hasta que ya no queda rastro del mismo. Esto le ha pasado a nuestro Sol, el cual aparentemente se formó en una nebulosa que dio origen a muchas estrellas que poco a poco se han ido separando. Nuestra estrella madre se encuentra en la cola de un extenso y disperso grupo cuyas estrellas apenas vemos a simple vista, pero que hoy sabemos que llevan un movimiento propio parecido al Sol.
Estos hermanos estelares nacidos de la misma nebulosa y que abandonan su casa paterna al hacerse jóvenes, llamados racimos abiertos, son quizás los objetos del cielo profundo más agradecidos de ver debido a su infinita variedad en distribución estelar y los múltiples detalles que contienen.

Los padres de estos racimos estelares, sin duda no tienen el síndrome del nido lleno, ya que sus hijos en plena adolescencia quieren hacer su vida y se separan de sus progenitores. Sus padres les educaron para ser seres autónomos,  no dependientes. 
Tot Astronomia






03 julio 2013

Del concierto sinfónico de Serrat a los cúmulos de estrellas

El doble cúmulo de Perseo captado
desde Lleida
Los momentos mágicos que viví durante la intervención del magistral dueto formado por Joan Manuel Serrat y la cantante israelí Achinoam Niní (Noa)  en el concierto sinfónico del Palau Sant Jordi de Barcelona, interpretando el tema "Es caprichoso el azar "fue tan extraordinario que muchos nos preguntamos si era verdad lo que estaba sucediendo. La voz cristalina, transparente y brillante de Noa, junto a la del “noi” del Poble Sec, fue inolvidable.

Estos momentos fueron similares a los que experimenté durante el descubrimiento, hace ya muchos años, de una de las maravillas más sorprendentes del cielo boreal más allá del Sistema Solar: el doble cúmulo de estrellas que hay en la constelación de Perseo. Al verlos dentro del ocular de un pequeño telescopio, experimenté un estrés positivo y poco después una comunión con la naturaleza galáctica que me rodeaba. Durante la observación de estos cúmulos estelares me convencí definitivamente, que la Astronomía es la más impresionante de todas las ciencias y que puede volverse arte en nuestros ojos.

Localización del doble cúmulo
El par de jóvenes cúmulos estelares abiertos de Perseo, disponen de más de 700 estrellas arremolinadas que están relacionadas entre sí por la fuerza de la gravedad, de una forma mucho mayor que las estrellas existentes en el fondo del cielo, debido a que se han formado a partir de la misma nube de gas y de forma más o menos simultánea. La mayoría de estas estrellas son azuladas, pero algunas, fundamentalmente en el centro, son gigantes rojas similares a rubís, que contribuyen a aumentar la fantástica belleza del conjunto.

Imagen de gran campo de la
constelación de Perseo
Los cúmulos abiertos de estrellas se forman en los brazos en espiral de nuestra Galaxia y se desarrollan como una familia humana. Al principio, padres e hijos viven en el mismo hogar, pero al cabo de los años cada cual coge su propio camino y la familia se disgrega. Esto mismo ocurre en el cúmulo, ya que durante su movimiento de rotación alrededor del núcleo de la galaxia, aquellas estrellas que están más cerca del núcleo galáctico son mas atraídas por este que las más lejanas, haciendo que el cúmulo se vaya estirando hasta romper con los lazos gravitacionales de sus componentes. Después, cada estrella seguirá un camino diferente y el cúmulo dejará de existir, eso si, al cabo de unos 100 millones de años.

Quien quiera ver estas dos joyas del cielo, desde 7.600 años luz, únicamente es necesario disponer de un cielo muy oscuro, de unos prismáticos o pequeño telescopio, y mirar a partir de la medianoche en dirección norte (hemisferio norte durante el verano), entre las constelaciones de Perseo y Casiopea. Para los más sibaritas, si durante la visión de estos racimos de estrellas, les fuera posible escuchar el dueto de Noa y Serrat, sin duda que disfrutarán de uno de esos momentos inolvidables que hay en la vida. A la sabiduría por la astronomía.



Tot Astronomia




09 octubre 2012

Racimo esférico con agujeros negros

Representación artística de los dos
agujeros negros en M 22

El pasado fin de semana, estaba almorzando con un par de amigos y en la conversación salieron a relucir la autovía madrileña M 22 que prolonga la M 14 hasta el enlace con la M 40 y una pistola semiautomática del calibre 22Ir llamada popularmente ISSC M22. Lo de la pistola surgió por aparecer esta arma en una película que uno de mis amigos había visto recientemente. Debido a una extraña asociación de ideas, una de las partes de mi cerebro elaboró una imagen astronómica que se encuentra en la constelación de Sagitario. Es el racimo compacto del catalogo de Messier, llamado M22. Mis dos amigos me lo pusieron  ”a huevo” para que relacionase sus comentarios con la astronomía, ya que lo que más me motiva no son precisamente las autovías, y mucho menos las armas.

Localización del racimo M 22 en
Sagitario.
No podía sacar de mi pensamiento este precioso racimo ya que hacía más de un año que no lo observaba. Me planteé admirarlo aquella misma noche, antes que Sagitario estuviera fuera de mi alcance desde mi latitud de 41º 30’.

Dibujo de M 22 directamente del
ocular de un telescopio de aficionado









A las 19 horas (Tiempo solar) puse en estación mi máquina del tiempo y 15 minutos más tarde lo estaba mirando y viendo sobre el horizonte sur. Efectivamente allí estaba, con una magnitud de 5,10 por lo que es uno de los racimos estelares más brillantes y a una distancia de nosotros de unos 10.600 años luz (más o menos).  En el campo del ocular no veía demasiadas estrellas brillantes por lo que el racimo esférico aun destacaba más. Al cabo de cierto tiempo, con mis pupilas completamente dilatadas, empecé a resolver algunas estrellas  periféricas de aquella bola, con más de 100.000 estrellas. Estuve más de una hora dando vistazos a M 22 a través del ocular,  y en cada ojeada descubría algún detalle nuevo. Mientras me deleitaba con aquella pequeña pero impresionante imagen ubiqué el racimo compacto, esférico y antiguo alrededor del centro de nuestra galaxia, existiendo cerca de 140 racimos estelares como éste. Igualmente me imaginé como sería la Nebulosa Planetaria que existe en su interior, uno de los pocos que dispone de los restos de una estrella moribunda.


Imagen del racimo esférico M 22
captada por un gran telescopio.
APOD 
Aproveché la ocasión de tener a M 22 centrado en el ocular para seguir martilleando mis neuronas con la virtual imagen de dos agujeros negros en el interior del racimo, tal como se publicaba este mismo mes en la revista científica británica “Nature”. La masa de cada uno de estos dos agujeros negros sería  entre 10 y 20 veces la del Sol.

Quiero dejar bien claro que la imagen que estaba contemplado de M 22 en el interior del ocular en nada se asemeja a las imágenes que podemos ver obtenidas por grandes telescopios, ya que lo que estaba observando era una pequeña mancha algodonosa y por tanto defraudaría a la mayoría de las personas no iniciadas en esta ciencia, por lo que es necesario antes de observar saber lo que se va a ver, posteriormente mirar y ver, y para finalizar reflexionar sobre lo que se ha visto. En esto consiste, al menos para mí, la observación astronómica. A la sabiduría por la astronomía.


Tot Astronomia








22 julio 2012

La Serpiente, ¿una constelación o dos?

Localización de los objetos
 observados en Serpens

Esta semana y aprovechando que la Luna no la tenia presente en el cielo, me dedique a echar un vistazo a la constelación de Serpens (La Serpiente), la única dividida en dos partes:

 - Sepens Caput, que representa la cabeza de la serpiente y situada al oeste.
 - Serpens Cauda, que representa la cola, al este.

Entre estas dos partes se interpone  “El Portador de la Serpiente” llamada también Ophiuchus. Serpens es la serpiente que tiene agarrada Ophiuchus y lógicamente está muy asociada a él.

La estrella doble Delta
Serpentis al telescopio.
Entre en mi catedral (quiero decir Observatorio) climatice de forma natural la estancia y puse en estación la máquina del tiempo. Tenía ante mí la extensa constelación del reptil mitológico y empecé con la localización, observación, estudio y deleite de ocho de las estrellas dobles más interesantes de este pedazo de cielo. De todas ellas quiero resaltar solamente dos.

En primer lugar la doble conocida por Alya (Theta serpentis), situada en Serpens Cauda y distante de nosotros 132 años luz. Alya es una caldera nuclear binaria cuyas componentes se hallan separadas 22 segundos de arco y magnitudes visuales de +4,62 y +4,98, respectivamente, aunque  realmente se encuentran separadas  entre si 900 UA como mínimo. Puse el ocular de 16mm, lo cual me proporcionaba 125 aumentos, pegué el ojo al ocular y allí estaban, espectaculares brillantes y azules.

Dibujo de M5 desde el ocular de un
telescopio a 125 aumentos.
La segunda estrella, también se trataba de un sistema binario y recibe el nombre de Delta Serpentis, aunque también se la conoce como 13 Serpentis y los amantes de la numerología la pueden llamar HD13917. Se halla en el tramo de Serpens Caput. Esta estrella la pude desdoblar con el mismo ocular de 16mm, aunque su visión era como si los dos astros se besaran. Probé con otro ocular de 7mm, que proporcionaba 285 aumentos y de forma inmediata se separaron, dando una visión altamente gratificante y  cromática para la vista. Dos estrellas esplendidas, la primera amarilla y la segunda azul separadas tan solo 3,9 segundos de arco y con un periodo orbital de más de 3.000 años.
Racimo compacto M5 visto con un
gran telescopio. Nasa

Di instrucciones a la máquina del tiempo para que localizara un racimo esférico, de los más viejos que orbitan nuestra Vía Láctea. Se trata de Messier 5, a 25.000 años luz de nosotros y con más de 100.000 estrellas. Con 125 aumentos me quede largo tiempo viendo sus patas de araña y su núcleo brillante como una bola de nieve, semejante a M13 pero más pequeño. Me plantee como se vería el cielo desde un planeta de cualquier estrella situada en el centro de núcleo.

Pensando en la respuesta a la pregunta anterior dirigí el tubo que todo lo ve en pasado, hacia el racimo abierto llamado IC 4756 (se llama así por ser del Index Catalogue) y su observación a 77 aumentos fue impresionante. Todo el ocular plagado con más de 80 estrellas brillantes que me engancharon de tal forma que no dejé de mirarlas durante largo tiempo. Este racimo de estrellas puede también verse con prismáticos ya que tiene una magnitud de 4,6 y un tamaño algo mayor que la Luna llena.
Nebulosa del Aguila y racimo
 abierto IC 4703

No podía faltar en esta sesión observacional, y teniéndola tan cerca, la Nebulosa del Águila (M16), la nebulosa de emisión asociada al racimo estelar abierto IC 4703. En esta Nebulosa  están naciendo nuevas estrellas que con toda seguridad dispondrán de planetas, alguno de los cuales tal vez tenga agua abundante en su superficie. Para poder ver mejor la forma del Águila en picado puse un filtro en el ocular que permite filtrar la luz provocada por las luces parásitas.

Racimo abierto IC 4756
No se por que razón, ya que toda la observación me resultaba altamente gratificante, se me ocurrió visitar la galaxia espiral barrada, denominada NGC 5921, descubierta por W. Herschel en 1.786 y que dispone de una magnitud de casi 11. Se que con estas magnitudes mi maquina del tiempo no puede captar la luz de estos objetos tan débiles debido a la alta contaminación lumínica de que dispongo, pero aún así me empeñe en el intento. Nada, de nada, no fue posible observar ni un ápice de su luz, y eso que probé con todo: más de 20 minutos con oscuridad total, mirada lateral, observaciones de no más de 1 minuto, etc. Total: un fiasco anunciado.
Galaxia espiral barrada NGC 5921


Al cabo de 2:40 horas salí de mi catedral de reflexión, en la que siempre que entro en ella cierro la caja neuronal de los problemas terrenales y abro la que me permite transportar mi pensamiento hacia  lugares cósmicos, en los que todo esta por hacer y todo es posible.





Tot Astronomia












04 abril 2012

Una fotografía anodina

Imagen anodina del cielo
Crédito: Ramon Drudis

¿Alguien sabe de qué parte del cielo se trata, mirando la primera de las fotografías que acompañan este post? Parece a primera vista una imagen anodina, sin ningún interés para el observador ocasional del cielo, sin embargo en ella hay cuatro racimos estelares abiertos y un planeta. La astronomía observacional consiste, no solamente en mirar, sino además, en ver, y en esta imagen, pueden verse objetos a simple vista unos, y otros con unos simples binoculares. Por supuesto que no veremos imágenes extraordinarias, como las que nos tienen acostumbrados los grandes telescopios terrestres o espaciales, pero la imaginación la tenemos para darle salida y no hay nada más gratificante para el observador del cielo que mirar, ver y saber lo que se está viendo, cuando se observan objetos a tiempo real, bajo una bóveda celeste lo más negra posible, únicamente tachonada por los pequeños puntos de luz de las calderas nucleares que tenemos más allá de nuestro Sistema Solar. Precisamente, la mayor decepción de la mayoría de las personas no iniciadas en la observación astronómica y que tienen ocasión de mirar por un ocular de un telescopio medio, es no ver los objetos celestes tal como están acostumbradas a verlos  en las imágenes que se presentan a todo color por los grandes observatorios astronómicos terrestres o por el mismo Hubble.

Desvelando la incógnita que planteábamos al principio, la primera imagen es de una zona de la  constelación de Auriga (Cochero) y si escudriñamos algunos de los objetos de cielo profundo que acoge esta constelación, vemos enseguida  tres  racimos estelares, donde todas las estrellas de cada racimo están ligadas gravitacionalmente y suelen tener la misma edad ya que han nacido a partir de una de las numerosas nubes de gas y polvo que pueblan los brazos espirales de la Vía Láctea. Una de las grandes joyas de Auriga es el racimo abierto M38 y se percibe incluso sin ayuda óptica si la noche es buena. La luz que vemos ahora de él salió del racimo hace 4.200 años. Un poco más al sureste de M38 se encuentra el brillante y bello racimo M36, visible también a simple vista en noches transparentes a modo de un pequeño redondel brumoso, aunque con unos binoculares de tan solo 7x50 ya es posible distinguir algunas de sus estrellas principales. Aún más al sur se halla el racimo abierto M37 y el más hermoso de los tres. A través de binoculares se puede ver como una nubecilla borrosa, irresoluble en estrellas.
Parte de Auriga con sus 3 racimos
 principales, Marte y M35 en Gemini.
Crédito: Ramon Drudis

La imagen fotográfica también capta una parte de la constelación de Gemini (Los Gemelos) y en ella  luce el racimo estelar M35, ocupando un área como la ocupada por la Luna llena. Visible a simple vista, aunque se halle a 2.800 años luz de nosotros. Al sureste de M35 se observa la estrella roja, doble y variable Eta de Gemini junto a la cual W. Herschel descubrió Urano en 1781.

Dado que la imagen se capto el 31 de enero de 2008, pudo observarse el planeta rojo Marte, que transitaba en aquellas fechas por la constelación de Auriga. Marte podía apreciarse a simple vista al sur de la estrella Beta Aurigae, denominada también Menkalinan, una estrella blanca que se convertirá en gigante, ya que está dejando de quemar hidrógeno para empezar a quemar helio.

Dentro de aquel territorio anodino de la primera imagen se cobijan formidables tesoros, conformando un mágico paisaje digno de que lo admiremos con nuestros propios ojos, eso sí, primero mirar después ver y finalmente saber lo que estamos viendo. A la sabiduría por la astronomía.

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