Bienvenidos al blog Tot Astronomia

Bienvenidos a todos los seres humanos que se emocionan y se plantean preguntas al mirar el cielo estrellado en una noche oscura. Aunque sea a simple vista el cielo nocturno resulta fascinante y poder mirar, admirar y...

Las Hubbleimágenes más astronómicas

Después de más de 20 años de trabajo ininterrumpido, el Telescopio Espacial Hubble ha acercado los objetos estelares y planetarios a los humanos y con ello ha contribuido a que astrónomos de más de 45 países...

Ahora también en Twitter

Si, si... Tot Astronomia también está presente en Twitter. No dejes de seguirnos a través de esta sensacional red social. Follow Us en @TotAstronomia !!!

Siguenos en Facebook

Os informamos que Tot Astronomia esta presente en Facebook. Desde ya mismo podéis seguirnos y visitar nuestro perfil. Os esperamos!!!

Canal YouTube de Tot Astronomia

Entrad en nuestro canal de YouTube!!! Encontraréis todos nuestros videos, así como muchos videos interesantes sobre astronomia.

Mostrando entradas con la etiqueta Sistema Solar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sistema Solar. Mostrar todas las entradas

31 enero 2017

Nuestro peso en otros planetas

Muchas son las personas que nos preguntan sobre cuál sería nuestro peso en otros planetas, satélites, asteroides o cometas.

Para responder a esta pregunta es fundamental establecer lo que debemos entender cuando hablamos de peso y masa.

La masa y el peso son diferentes propiedades, que se definen en el ámbito de la física. La masa es una medida de la cantidad de materia que posee un cuerpo y se mide en Kg, mientras que el peso es una medida de la fuerza que es causada sobre el cuerpo por el campo gravitatorio y se mide en Newtons (N)

El peso se refiere a la medida de la fuerza de gravedad sobre un objeto. Éste difiere constantemente, ya que la fuerza de gravedad no es igual en todos lados (el peso de una persona no es igual en la Tierra y en la Luna.

Ejemplo: una persona con una masa de 50 kg  y un peso de 491 Newtons en la Tierra; en la Luna tendrá la misma masa, pero sólo pesará  81,5 Newtons.

Como hemos indicado, el peso se mide en Newtons (N), no en (kg). En pocas palabras, el peso es la fuerza gravitatoria que actúa sobre un cuerpo, mientras que la masa es la propiedad intrínseca que no cambia.

La fórmula para calcular el peso de una sustancia es:

P= M*G    ;  Peso es igual a masa por gravedad.

Cuando nos medimos a nosotros mismos, solemos llamar a eso (nuestro peso), pero en realidad lo que estamos midiendo es nuestra masa.


Diferencias clave entre peso y masa:

 El peso puede variar, pero la masa es constantestante.
             La masa se mide en kilogramos (kg), mientras que  el peso se mide en    newtons (N). 
           La masa se refiere a la cantidad de materia que  posee un objeto, pero  el peso hace referencia a la  fuerza de gravedad que actúa sobre un  objeto.


Os dejamos con el video que hemos realizado, donde podréis comprobar y calcular vuestro propio peso en diferentes objetos de nuestro Sistema Solar.


Tot Astronomia


11 enero 2017

Penitentes en la superficie del planeta del inframundo

Las montañas Tartarus Dorsa en Plutón.
NASA
Desde que la nave interplanetaria Nuevos Horizontes  pasó cerca de Plutón, que sus imágenes no dejan de sorprendernos.

En su superficie se han detectado grandes agujas de nieve llamadas penitentes por su parecido con los encapuchados de semana santa y son una de las formaciones más espectaculares que podamos ver.


Penitentes en los Andes

Los penitentes terrestres son  formación típicas de las cumbres más altas de los Andes. En la Tierra solo alcanzan una altura de entre 1,5 y 2 metros, pero en Plutón, estas cuchillas de nieve compactada y hielo pueden alcanzar alturas de hasta medio kilómetro. La diferencia está en la atmósfera y en la composición de la nieve.

En  nuestro planeta, los penitentes se forman en zonas muy secas en las que el punto de formación del rocío está siempre por debajo de cero. En esas condiciones, la nieve se sublima formando huecos. La reflexión en las zonas altas retroalimenta el proceso en las más bajas, dando lugar con el tiempo a agudos pináculos del tamaño de una persona entre los que incluso se puede pasear.
Penitentes en el extremo sur de la
meseta de Chajnantor en Chile.

En Plutón, las imágenes de la Nuevos Horizontes revelan que ocurre un proceso similar de erosión en la nieve de metano que cubre algunas zonas del planeta. La liviana atmósfera y la gravedad permiten que los pináculos de nieve y hielo alcancen una altura espectacular. Según las mediciones llegan a unos 500 metros.

Plutón visto por la nava Nuevos
Horizontes.



Se da la circunstancia de que estas formaciones son especialmente abundantes en las montañas Tartarus Dorsa de Plutón. El planeta fue observado por primera vez por Clyde W. Tombaugh y  lleva el nombre del dios romano del inframundo, sugerido por Venetia Burney, siendo el Tártaro  la región de ese infierno donde las almas de los más malvados reciben su castigo, entre ellas los titanes.

Resulta paradójico que ahora descubran que el Tártaro real está lleno de gigantescos penitentes de nieve y hielo.


Tot Astronomia








25 mayo 2015

Enseñando a pensar con la astronomía

Niños pensando con la astronomía
¿Cómo sería una sociedad llena de adultos que saben racionalizar sus ideas? ¿Una sociedad repleta de gente que sabe pensar? Nacemos con la capacidad innata de pensar pero después no siempre se pone en práctica el pensamiento verdadero, es decir, aquél que te hace analizar las situaciones y establecer las consecuencias de los actos que acometemos en el día a día.

Jóvenes uniendo sus pensamientos

Por eso, enseñar a pensar es básico desde la más tierna infancia,  el pensamiento crítico, es absolutamente necesario en nuestra sociedad, por lo que es urgente  proponer un cambio radical en los planteamientos de la educación desde los niveles de infantil.

Gráfico de mediodía solar y sidéreo
El sistema educativo actual no es el adecuado, mata las ganas, acaba con la estructura del pensamiento tan preclara que los niños tienen de tres a cinco años. Creemos que es necesario desterrar la idea que muchos maestros (y padres) tienen  que no se puede hacer nada con los niños de Infantil porque no piensan, porque hasta más adelante es imposible. Y eso es absolutamente falso y, lo que es peor, lo saben.

Por tanto, deberíamos ofrecer al niño esa capacidad de decisión y no porque persigamos que ellos decidan cosas como su menú, no, sino darles las herramientas para que aprendan a tomar decisiones basadas en preguntas que se hacen previamente. Es decir, enseñar a los niños a tomar decisiones con destreza.

En nuestros “Talleres para hacer pensar mediante la astronomía” probamos sistemas metodológicos para que los niños de educación primaria adopten decisiones o den respuestas después de su pensamiento, habiéndoles dado previamente, las herramientas para la toma de decisiones meditadas.



Uno de estos sistemas está en el movimiento de los planetas clásicos alrededor de nuestra estrella y en el giro alrededor de sus ejes. La coreografía combinada de estos movimientos produce una discrepancia en el tiempo requerido para un planeta en completar una rotación con respecto al Sol y el tiempo requerido para completar una rotación con respecto a las estrellas fijas. Los científicos llaman al primero un periodo sinódico o un día solar y al posterior periodo sideral. El periodo sideral corresponde a la cantidad de tiempo que tarda el planeta en girar exactamente 360 grados y no se ve afectado por la órbita del planeta alrededor del Sol.

Si planteamos la siguiente pregunta: ¿En cuántos días da nuestro planeta azul la vuelta al Sol? La respuesta bien podría ser…….. depende.

Si tomamos como referencia al Sol, el resultado es el esperado: 365 dias



Si tomamos como referencia un punto fijo en el cielo, por ejemplo la estrella Sirio, obtendremos una vuelta más: 366 días

Es decir, en un año, el cielo pasa por encima de nuestras cabezas 366 veces, pero el Sol solamente 365.

Una forma muy pedagógica de pensar en esta respuesta es la siguiente:


Imaginarse como seria si la Tierra estuviera bloqueada por las fuerzas de marea y siempre nos diera la misma cara al Sol. En este caso el año tendría 0 días solares (porqué el Sol siempre está en el mismo punto), pero en cambio tendría 1 día sideral. De ahí que el día sideral tenga un día más que el solar.


Tot Astronomia









07 abril 2015

De Descartes a HL Tauri

Tot Astronomia en  los Talleres para
pensar con la astronomía 
Como nos gusta que los niños vean como se formó nuestro Sistema Solar durante los Talleres para pensar mediante la astronomía que realizamos en las escuelas.  No fue hasta finales del pasado año 2014 que hemos podido fotografiar como se forman  sistemas planetarios en otras estrellas, y éstas son las imágenes que enseñamos a los más jóvenes.

René Descartes
Hasta finales del siglo XVII  los astrónomos y cosmólogos  se dedicaron a esclarecer los movimientos de los astros y las leyes que los regulan.  El cómo y el porqué se mueven los planetas, la Luna, los cometas y asteroides quedó demostrado por la Ley de la gravitación Universal de Newton y las Leyes de Kepler. Pero hacía falta ir un paso más allá y preguntarse: ¿Cómo se formó nuestro Sistema Solar?
Emmanuel Kant

Todos los planetas giran recorriendo elipses situadas prácticamente en el mismo plano y todos se mueven en el mismo sentido. La coincidencia de estos dos hechos sugería un origen común de Sol y planetas, como si de una masa giratoria pastosa giratoria (Sol) se hubieran desprendido partículas (planetas) que al quedar girando no se habrían ido por la tangente porque la atracción gravitatoria del Sol se lo ha impedido.

Laplace
Esta idea fué explicada y desarrollada por muchos científicos. Uno de ellos fue el filósofo, matemático, físico y cosmólogo francés René Descartes. Durante el año 1633, cuando Descartes contaba 37 años estuvo a punto de publicar un libro de cosmología llamado “Le Monde”, pero no quiso publicarlo para evitar represalias, ya que este mismo año se condenó a Galileo. El libro no fue editado hasta 1662, doce años después de su muerte. 

Representación artística de la hipotesis
de la nebulosa de Laplace

Este sabio francés ya nos dice que  de una nebulosa solar de gas y polvo se formó un disco plano en el que se concentró la materia en algunos puntos y concentrándose de forma arremolinada, más y más, hasta formar los planetas, que por este motivo tienen movimientos de rotación, con sus satélites, el que los tuviera.

Así  pues,  Descartes  nos dió el germen de la teoría actual de nuestro Sistema Solar, aunque habrá  que esperar más de cien años  para poder encontrar otra teoría sobre su formación.

Pequeña porción de Orión con gases que
recuerdan a una nebulosa protosolar. 
Hubble. NASA


El prusiano Immanuel Kant, considerado uno de los más grandes filósofos de la edad moderna contribuyó a la cosmología cuando aún era joven y desconocido. El año 1755 publicó una pequeña obra titulada “Historia natural general y teoría del cielo”, donde razonaba la explicación de cómo de una nebulosa  se formaron el Sol y los planetas gracias a la fuerza gravitacional de Newton. La idea de Kant era buena aunque dejaba cosas sin explicación. No estaba claro como adquirió el movimiento de rotación la masa primitiva, ni tampoco el porqué la rotación del Sol sobre si mismo era tan lenta. Eran necesarios muchos más cálculos.

Hipotesis de Kant-Laplace en la
que se representa un núcleo central
de la nebulosa primitiva y 4 planetas
en distintas fases de formación.
En 1796, el matemático Pierre Simon, marqués de Laplace expuso en su obra “Exposition du système du Monde” una teoría similar a la de Kant pero mucho más razonada. En ella indica la existencia de una nebulosa incandescente con una condensación central y rodeada de una atmosfera extensa y tenue, dotada ya de un movimiento de rotación. Laplace, a quien se apodaba con el nombre de “el Newton francés” daba por sentado que la nebulosa tenía una temperatura alta y que giraba sobre ella misma, pero sin justificar de donde venían estas dos propiedades

Remanente de supernova en la Nebulosa
del Cangrejo
La teoría Laplaciana fue retocada por otros muchos autores: Roche, Faye, Georges Darwin, Pickering, Stratton y otros.

Así, pues, dilucidar el origen de nuestro sistema planetario es una cuestión que ha ocupado la atención de muchos científicos. Después de las teorías de  Kant y Laplace se han ideado otras como la de Bickerton , en 1818, aunque entrado ya el siglo XX  aparecieron 4 nuevas teorías:
Nube en colapso gravitatorio. Los Pilares
de la Creación en la Nebulosa del Águila



-  Planetas capturados por el Sol: El material de los planetas vendría de la materia interestelar, de una edad diferente a la del sol, que se habría formado mucho antes, por lo que sería mucho más viejo  (teorías de See en 1910, Berkeland en 1912, de Berlage en 1927, d’Alfvén en 1942 y de Schmidt en 1944).

 Sistema NGC 1333 en Perseo, donde
hay sistemas planetarios en formación
con abundante vapor de agua. IRAS 4B
- Sistema binario descompuesto: Nuestra estrella tuvo una compañera  que se desintegró dispersando toda su materia. Una parte de esta materia habría sido retenida por el Sol, formándose los planetas (teorías de Lyttleton en 1940 y Hoyle en 1944).

- Hipotesis “planetesimal”: Los planetas nacieron con el Sol, cuando este ya hacía tiempo que estaba formado (teorías de Chamberlin en 1901, Moulton en 1905, J.H. Jeans en 1916 y Jeffrey en 1929).

- Nebulosa protosolar laplaciana: El Sol y los planetas se formaron de la misma materia interestelar y tienen aproximadamente la misma edad (teoría de Carl F. von Weizsäcker en 1944).
Representación de como una estrella
modela su sistema planetario

La clasificación de estas 4 teorías de la primera mitad del siglo XX provienen de dos puntos de vista: según que la materia de los planetas sea estelar o interestelar, y según que el Sol y los planetas tengan la misma edad o no. Pero, ¿cuál de las cuatro hemos de escoger?

La teoría de Weizsäcker (1944) se enriqueció mucho  con las contribuciones de Kuiper (1951), Cameron (1962), Schatzman (1963), Safranov (1972) y otros, por lo que hoy, ya se puede dar una explicación más coherente y segura de cómo fueron las cosas.
Representación de como la estrella
 limpia su entorno

Así, pues, la historia de nuestro Sistema Solar se puede resumir así:

Hay estrellas muy masivas que por su enorme gravedad, en un momento de su vida, colapsan sobre sí mismas y explotan como supernovas, formando una nebulosa rica en elementos pesados. Estos remanentes se expanden a velocidades superiores a los 1.000 Km/s.

Inicio del proceso de acreción
Más adelante en el tiempo, esta nube de gas y polvo se enfría y la fuerza de gravedad hace que se inicie un proceso de condensación y su duración depende de la cantidad de materia que contenga la nube. Para una nube con la masa de nuestro Sol, el colapso dura unos 10 millones de años y a medida que se produce el colapso, la temperatura en el centro de la nube va aumentando como consecuencia del aumento de presión. Tenemos lo que se llama una protoestrella: una masa de hidrógeno con un tamaño de unas 50 veces el diámetro del Sol, con una temperatura superficial de unos 3.000 K.

Los vientos solares y la presión de la
radiación expelen los elementos livianos
Hacia el centro, los átomos del gas se compactan de tal forma, que la temperatura comienza a incrementarse de manera brusca. Al alcanzar los 500.000 °C, la nube ya produce energía pero todavía no se ha conformado la estrella central. Cuando se alcanza los 15 millones de grados, el hidrógeno se fusiona en helio: la estrella se enciende en el centro de la nebulosa y comienza a modelar su sistema planetario. Los poderosos vientos de la estrella y la presión de la radiación de la estrella, expele los gases y polvo de los restos residuales de la nebulosa primitiva.

Etapa colisional de un sistema planetario
Parte de la sustancia de polvo que se evaporó en la fase de la formación del protosol, retorna al disco en forma de gas y reinicia su proceso de condensación. Esta materia constituirá los condritos normales, que encontramos en la actualidad en los meteoritos que impactan la Tierra.

En su comienzo, los planetas son masas
de rocas incandescentes
Por efecto gravitatorio, los elementos pesados de la nebulosa original se condensan en la proximidad solar, mientras que los elementos livianos se repliegan hacia el exterior del disco de acreción. Mediante el proceso de acreción (unión por colisión), el polvo y gas de la nebulosa originaria forma grumos de materia que debido a inestabilidades gravitacionales, constituyen pequeños cuerpos de baja densidad, con tamaños menores a 10 Km, conocidos con el nombre de planetesimales

Imagen de Mercurio tomada por la
sonda Messenger, con su corteza como
planeta rocoso
Los mecanismos de acreción continúan, dando origen a cuerpos mayores (de unos 100 Km). Algunos de estos cuerpos formados por acreción, pasan a constituir los núcleos de los planetas. La fuerza gravitatoria ejercida por estos núcleos, captura los gases nebulares que posteriormente formarían los planetas Júpiter y Saturno.

Se inicia la fase colisional en nuestro Sistema Solar. Mientras los cuerpos se encuentran en estado plasmático, la colisión agrega materia que asume la forma esférica.

Impresionante disco
protoplanetario que rodea a la
estrella HL Tauri, con las
posiciones de algunos planetas,
formándose en las regiones
oscuras. ALMA/ESA
La joven  estrella HL Tauri y sus
alrededores. ALMA/ESA














Producida la corteza en los planetas rocosos, las cicatrices de los impactos se observan en la superficie de los mismos. Los restos dispersos que permanecen, pasarán a constituir los satélites, cometas y asteroides del sistema planetario. De esta manera, hace unos 4.600 millones de años, se originó nuestro Sistema Solar.

Pero además de saber cómo se originó nuestro sistema planetario, a finales de  2014 hemos podido ver con nuestros propios ojos cómo se origina un sistema similar al nuestro en la estrella HL Tauri. Desde el observatorio de Atacama en Chile, y a través de las 66 antenas de ALMA se ha podido captar la imagen más detallada de un sistema protoplanetario en formación, alrededor de la estrella HL Tauri.
Nuestro Sistema Solar

Está a 450 años luz de nosotros con un halo de de rocas y polvo alrededor de la estrella, y es en sus huecos donde nacerán nuevos planetas. HL Tauri tiene 1 millón de años, por lo quizá la formación de planetas se produce mucho antes de lo que nos pensamos.

Desde los primeros intentos de Descartes para explicar el origen de nuestro Sistema Solar hasta las imágenes de HL Tauri han pasado “solo” 382 años. ¿Os imagináis que concepción tendremos de él y del Universo cercano en el año 2.397?  

Tot Astronomia 



















         


26 febrero 2015

¡Estamos a un tiro de piedra de Ceres!

Imagen tomada desde 46.000 km por
la nave Dawn el pasado 19 de febrero.
¿Qué son estos dos puntos brillantes?
Estos días estamos expectantes e ilusionados, como niños pequeños la noche de Reyes, cuando la nave interplanetaria Dawn se está acercando al enano Ceres y mientras, nos deleita con imágenes como la que presentamos, realizada el pasado 19 de febrero desde una distancia de 46.000 km.
Ceres y sus planetas vecinos son reliquias de los albores del Sistema Solar, cuando el Sol era muy joven y los planetas se formaron a partir de un disco de gas y polvo. El estudio de estos cuerpos permite reconstruir esos primeros años. De hecho, ofrecen pistas no solo sobre el origen del Sistema Solar hace más de cuatro mil millones de años, sino también sobre la reorganización que tuvo lugar cientos de millones de años después.
Celendario y aproximación de la Dawn a Vesta y Ceres
Este planeta enano es el objeto más grande en el cinturón principal de asteroides, situado entre Marte y Júpiter. Tiene un diámetro medio de 950 kilómetros y se cree que contiene una gran cantidad de hielo. Algunos científicos piensan que es posible que la superficie esconda un océano. Se espera que Dawn entre en órbita alrededor de Ceres el próximo 6 de marzo. Entonces comenzará a investigar el planeta enano.
Su superficie está Llena de cráteres y misteriosos puntos brillantes. Esos puntos, que quizá sean extensiones de hielo, son precisamente lo que intriga a la comunidad científica. Al menos uno ya había sido observado antes en imágenes tomadas por el Telescopio Espacial Hubble.
Representación artística de la Dawn
 acercándose al enano Ceres
El punto brillante de Ceres puede ser visto ahora en compañía de otro menos brillante, pero aparentemente en la misma cuenca. Esto podría apuntar a un posible origen volcánico de estos puntos, pero tenemos que esperar a tener mejor resolución antes de hacer interpretaciones geológicas.
Cuando Dawn, con sus 747 kg de peso y 19,7 m2 de paneles solares llegue a Ceres, será la primera vez que un objeto artificial ha orbitado dos objetos del Sistema Solar distintos de la Tierra. Durante 14 meses desde 2011 a 2012 la sonda estuvo estudiando el asteroide n’¡ Vesta, obteniendo la mejor información hasta la fecha del mismo.
Pero ahora seguimos muy de cerca esta nave, que nos aclarará muchas dudas sobre el Rey de los asteroides, entre ellas, ¿que son estos puntos brillantes que nos tienen intrigados desde que los detectó el Hubble?


Tot Astronomia

10 abril 2014

La curiosa historia del asteroide Hermes.

Película con el movimiento de Hermes
entre las estrellas. Observatorio Lowell
La eficiencia de una máquina nos dice lo buena que es transformando la energía en trabajo útil. Un coche de gasolina tiene una eficiencia del 15 %, en un tren es del 35%, en un generador eólico (molino de viento) es superior al 40% y una bicicleta tiene una eficiencia del 90 %. Aunque los neumáticos con aire se inventaron en 1845, no se incorporaron a la bicicleta hasta 43 años más tarde, por John Dunlop, empeñado en que su hijo ganara una carrera de bicis.

Muchas veces se dispone de un invento o descubrimiento, pero se guarda en el cajón y no se lleva a la práctica por razones diversas, hasta mucho tiempo después. Hoy, todo el mundo conoce la teoría, aceptada mundialmente, en la que un gran asteroide chocó con la Tierra hace 65 millones de años, provocando la extinción de los dinosaurios. 

Órbita de Hermes en 1937. En 20013 se
volvió a localizar después de 66 años.
Pero en 1980, cuando Walter Alvarez y su hijo Luis, descendientes de asturianos, exponían esta idea ante la Asociación Americana de las Ciencias, el público asistente se mostró extrañado y escéptico hacia su teoría, sin saber que en aquellos momentos un asteroide llamado Hermes, con una órbita a medio camino entre Marte y Júpiter iniciaba una larga caída hacia la Tierra, pasando un poco más allá de la Luna seis meses más tarde. Este evento asteroidal, de saberlo Alvarez, hubiera sido definitivo para poder convencer a su audiencia. Pero, curiosamente nadie se dio cuenta del paso de Hermes.

El año 1980 no fue el primero en que el asteroide había pasado sin ser visto, aunque se trataba de una roca de un buen tamaño, fácil de ver y un visitante frecuente de las cercanías de nuestro planeta azul.

La órbita elíptica de Hermes (en rojo)
lo trae hacia el Sistema Solar interior
cada 777 días.
Durante la Segunda Guerra Mundial, un astrónomo alemán descubrió esta roca cósmica, cuando pasaba muy cercana a la Tierra, a solamente el doble de distancia de la Luna, cruzando toda la bóveda del cielo en un día y medio. Hermes era diferente al resto de asteroides, visitaba el Sistema Solar interior cruzando la órbita terrestre. Esto demostraba que los asteroides podían acercarse peligrosamente a nuestro planeta y que cuando esto pasaba lo hacían a gran velocidad. El descubridor alemán siguió Hermes durante cinco días, aunque poco después lo perdió de vista.

Representación artística del asteroide
binario Hermes
Habitualmente, cuando las órbitas se cruzan, la Tierra está muy lejos de esta roca, pero en 1954, 1974 y 1986 Hermes pasó peligrosamente cerca de nuestro planeta ¡y nosotros a la higuera! No fue hasta octubre de 2003, es decir, después de 66 años de su descubrimiento en 1937, que se redescubrió desde el Observatorio Lowell, y desde entonces, astrónomos de todo el mundo, lo siguen de forma escrupulosa. Hermes se acerca dos veces a la órbita de la Tierra (de ida y vuelta) cada 777 días y desde la antena gigante de Arecibo en Puerto Rico, se ha visto que Hermes es un asteroide doble, dos rocas de 300 y 450 metros orbitando una alrededor de la otra, con un período de rotación de 14 días.


Esta roca binaria ya la hemos recuperado para la astronomía, y fiel a su cita volverá a visitarnos, eso sí, no se acercara a menos de 0,02 UA de la Tierra en los últimos 90 años. Seguro que más vale así. A la sabiduría por la astronomía.

Tot Astronomia





07 marzo 2014

Última hora: Se capta la desintegración de un asteroide

Desintegración de la roca
cósmica
Por primera vez se ha logrado ver la desintegración de un asteroide del cinturón principal de 600 metros de diámetro. Como no podía ser de otra forma, la imagen la ha captado nuestro gran amigo Hubble, que ha captado la fragmentación de esta roca en otros diez cuerpos más pequeños. Nunca se había visto antes un fenómeno como el protagonizado por P/2013 R3.

Los datos del telescopio espacial Hubble revelan que los fragmentos se alejan unos de otros a 1,5 km/h, con unos diámetros, los más grandes, de 200 metros.

El Hubble fotografió el fenómeno, que se produjo de forma gradual entre septiembre de 2013 y enero de 2014. En concreto, se realizaron observaciones el 29 de octubre, el 15 de noviembre, el 13 de diciembre y el 14 de enero. Aunque fue el Hubble el que tomó las imágenes, esta investigación es otro ejemplo de exitosa colaboración entre los telescopios terrestres y espaciales. 

El asteroide, bautizado como P/2013 R3, fue detectado por primera vez el 15 de septiembre de 2013 en el observatorio Catalina [en Tucson, Arizona (EEUU)] -Pan-STARRS. Dos semanas después, el 1 de octubre, fue observado de nuevo por el telescopio Keck (en Mauna Kea, Hawai), que descubrió que había tres objetos moviéndose alrededor en un entorno polvoriento.

Representación artística de la rotura
de P/2013 R3
Posiblemente la desintegración  se deba a un sutil efecto de la luz solar que causa que la velocidad de rotación aumente lentamente con el tiempo. Con el tiempo, sus piezas componentes quedan sometidas debido a la fuerza centrífuga. La posibilidad de este fenómeno, conocido como el efecto YORP, ha sido discutida por los científicos desde hace varios años, pero, hasta ahora, nunca se había observado de manera fiable. Para que ocurra la ruptura, P/2013 R3 debe tener un débil y fracturado interior, probablemente resultado de numerosas colisiones antiguas y no destructivas con otros asteroides.

La mayoría de los asteroides pequeños se cree que han sido severamente dañados de esta manera, dándoles una estructura interna propia de un "montón de escombros". P/2013 R3 es probablemente el producto de la rotura de colisión de un cuerpo más grande alguna vez en los últimos mil millones de años.


El material remanente de P/2013 R3, con un peso de 200.000 toneladas, proporcionará una fuente rica de meteoroides en el futuro. La mayoría se sumergirá finalmente en el Sol, pero una pequeña fracción de los residuos puede un día que se desintegre al contacto con nuestra propia atmósfera. 


Tot Astronomia