08 abril 2012

Alma y corazón más juntos en el Cielo que en la Tierra

Nebulosa del Alma IC1848 (izda) y
del Corazón IC1805 (derecha)

Además de practicar y divulgar la ciencia astronómica, de vez en cuando intento ocuparme de otros temas interesantes para mí, que me alejan de la vida cotidiana y que me sirven para avanzar en la transcendencia. Motivado, sin duda, por la Semana Santa que acabamos de dejar, me vino a la cabeza una cuestión que de pequeño ya me lo preguntaba: ¿Qué es y dónde está el alma de las personas? En el diccionario de la lengua catalana, editado por el Instituto de Estudios Catalanes, dice que el alma es el "Principio vital de los seres vivientes, especialmente del hombre y que está separada en naturaleza del cuerpo". Muchas veces he escuchado  frases populares en las que interviene la palabra alma: "Esta persona es un alma en pena", para designar la persona que esta triste, sola y desorientada, "le cayó el alma a los pies", cuando se tiene un gran desengaño, “estar con el alma en vilo”, cuando se tiene miedo o se está muy preocupado, "tener el alma de cántaro", cuando una persona es inocente e ingenua. Incluso los instrumentos de cuerda y las armas de fuego tienen alma. 

Localización de las nebulosas del Alma
y Corazón en Cassiopeia
 (IC1848 i IC1805)
Tal vez, esta palabra, que utilizamos con excesiva facilidad, es uno de los términos más mal definidos por los humanos. Cuando pregunto: ¿Qué es el alma? Muy pocas personas me saben contestar de forma sencilla y comprensible. Y aun es peor preguntar: ¿dónde está el alma? Muchas religiones dicen que el alma es la sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. Pero, ¿os habéis parado a pensar donde están las almas de todos los millones de individuos muertos hasta hoy? Tanto la teología cristiana, el lenguaje bíblico, el magisterio católico, la iconografía de los primitivos cristianos, el antiguo Egipto, las creencias budistas, hasta llegar al concepto de alma de los psicólogos, ha explicado que la  existencia del alma es como una sustancia etérea particular que se encuentra en los seres vivos. 

Nebulosa del Corazón con el cúmulo
abierto de estrellas en su interior
En el año 2003 el  premio Nobel de medicina, otorgado por el descubrimiento del material genético que rige y explica nuestra existencia, publicó un trabajo en una revista científica de prestigio, en el que reducía la supuesta noción de alma, a una explicación bioquímica, en la que todas las funciones de esta alma no son otra cosa que estados químicos cerebrales, farmacológicamente regulables y que en un futuro podrán ser artificialmente reproducibles. ¿Y si el alma está en la conciencia emocional y mental del cerebro? ¿Y si tal vez está relacionada con un órgano, más real e importante para la vida de los humanos, que situado en la cavidad del pecho es el agente principal de la circulación de la sangre? Es decir del corazón, este órgano muscular que consideramos como la sede del sentimiento interior; del sufrimiento; de la alegría o del deseo. Cuántas veces no hemos dicho o hemos oído decir "Me ha dado un salto el corazón", "Con el corazón en un puño", "Abrir el corazón a alguien", "Llevar grabado algo en el corazón"; "Partírsele el corazón" o " Hacer de tripas corazón "cuando uno quiere sobreponerse a las adversidades, con la fuerza de la voluntad.


Las dos nebulosas en la Vía Láctea
Tanto esta sustancia etérea llamada alma como este órgano vital para la vida y que late sin descanso a lo largo de nuestra vida, son visibles en la bóveda del cielo nocturno y en la constelación de Casiopea y muy cerca del doble cúmulo estelar de Perseo. Allí hay dos nebulosas brillantes de emisión llamadas Corazón y Alma.La nebulosa del Corazón tiene una forma que recuerda el clásico símbolo del músculo cardíaco. La del Alma es etérea, sin ninguna figura que recuerde a algo conocido y de forma irregular. Ambas nebulosas brillan intensamente en la luz roja del hidrógeno, un elemento que predomina en estas nebulosidades de polvo y de gas. La luz tarda unos 6.000 años en llegar desde las nebulosas a nosotros y entre las dos abarcan una distancia de unos 300 años-luz. En el centro de esas nubes hay cúmulos  abiertos de estrellas con astros de unas 50 veces la masa de nuestro Sol y muchas otras estrellas débiles de solo una fracción de la masa de nuestra estrella madre.


 Como podéis ver, en el cielo las cosas están mucho más claras: El alma está a 300 años luz del corazón. ¡Pero ahora que caigo en la cuenta!, pido disculpas a los lectores por este post, hoy no pensaba, para nada,  hablaros de astronomía :-( Será que el arraigo que tengo por esta ciencia es demasiado fuerte y no deja evadirme de ella. Quizá será por eso. A la sabiduría por la astronomía.

Tot  Astronomia






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